Tercer informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el mundo

Este volumen se dedica a analizar el tema del desarrollo económico global, tomando como punto de partida los principios y valores resaltados en la encíclica Caritas in veritate. Y subraya que es particularmente importante volver sobre los puntos centrales de esta encíclica social, sobre todo en un contexto internacional marcado aún por la crisis financiera, por conflictos armados, por catástrofes naturales, y por el esfuerzo de desarrollo de los países más pobres.

Esta obra también propone, en las palabras de Mons. Giampaolo Crepaldi, que la doctrina social de la Iglesia no es un simple esquema de sociedad moralmente atractivo, sino que es el compromiso de vivir bajo el signo de Cristo. Y como, en la Nota preliminar, recuerda el director del CPSC, Manuel Ugarte Cornejo, no basta progresar solo desde el punto de vista económico y tecnológico sino que el desarrollo necesita ser auténtico e integral.

El Reporte 2011 fue redactado por el Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân, que trabaja sobre Doctrina social de la Iglesia, en colaboracion con el Centro de Pensamiento Social Católico de la Universidad San Pablo de Arequipa (Perú), la Fundación Pablo VI de Madrid y la Fundación de Servicios Políticos de París. Estas istituciones no sólo colaboran con la redacción del Reporte, sino tambièn con la edición y difusión.

Tercer Reporte Sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo.

Estructura del Reporte

Este Tercer Reporte sobre la Doctrina Social de la Iglesia, que sale con la fecha del año 2011, se refiere al precedente año 2010 y tiene en consideración la producción, difusión, investigación y concretización práctica de la Doctrina Social de la Iglesia en el mundo. La estructura del Reporte es articulada a propósito. Primero que todo hay una Síntesis introductiva, que trata de “poner el punto” donde se encuentra. Ello consiste en una evaluación de cómo fue durante el año en examen, cuáles fueron los puntos fuerza y los avances, cuáles las dificultades y los contratiempos. Este año la Síntesis introductiva tiene por título: “La Doctrina Social de la Iglesia no puede ser encadenada. Testimonio, santidad y martirio”. Sigue despuès un análisis del Magisterio del Santo Padre Benedicto XVI a nombre del Arzobispo Giampaolo Crepaldi, Presidente del Observatorio; y la parte informativa sobre los cinco Continentes, que ocupa la mayoría de las páginas del Reporte. Este individua luego el “Problema del año” y lo examina en detalle.  Este año fue escogido el problema del desarrollo a la luz de la Caritas in Veritate, desarrollado a travès de una larga entrevista a la Profesora Simona Beretta. El Reporte concluye con una Cronología de los principales eventos, útiles no sólo por tener una panorámica de la riqueza de lo que se hace en el mundo, si no como un instrumento de investigación válido tambièn a distancia del tiempo.

Las tesis centrales del Reporte: la Doctrina Social de la Iglesia tiene que ser liberada de sus cadenas

En Portuogal, durante el viaje apostólico del Papa Benedicto XVI, pronuncio una frase que hemos asumido como guia de esta Síntesis introductiva: “!la palabra de Dios no está encadenada!” (2Tm 2,9). La Doctrina Social de la Iglesia no es inmediatamente Palabra de Dios, y sin embargo ella se funda sobre la Palabra de Dios y es proclamada y vivida por la Iglesia. Entonces tambièn podemos decir que para la Doctrina Social de la Iglesia vale esta llamada: Ella no está encadenada.

Haciendo una mirada al 2010, al que está dedicado este Reporte, nos damos cuenta  que son tantas las cadenas que quisiera tener atada la Doctrina Social de la Iglesia. Son cadenas externas e internas.

Son cadenas externas la agresiva cultura laicista que con gran violencia en este año se movilizó para secularizar la sociedad, no sólo por la religión sino por la ètica y hasta del buen sentido común; son las fuerzas que a nivel internacional estan programando un brutal y continuo ataque a la vida y a la familia, trabajando con grandes medios para que todos los Países asuman leyes que favorezcan el aborto y destruyan la familia; son las agencias culturales que imponen un pensamiento único en temas de libertad individual, relaciones entre sexos, visión de la procreación; son los grandes intereses económicos y la escasa sensibilidad cristiana y ètica en la gestión de la empresa y de las finanzas que mantienen situaciones de pobreza y sufrimiento. En el presente Reporte describimos con precisión muchos de estos fenómenos.

Pero son las cadenas internas, que impiden a la Iglesia y a los mismos católicos asumir en profundidad la Doctrina Social y desarollar  un trabajo personal y comunitario. Por ejemplo son cadenas internas la desatención en las confrontaciones del magisterio del Papa que frecuentemente, con culpable negligencia, viene entendido sólo como una posibilidad entre otras, con el riesgo que la luz de verdad que Benedicto XVI está difundiendo, no llega a fecundar en la concretización de la vida el trabajo de los fieles; el no aplicar a la Doctrina Social de la Iglesia el criterio hermenèutico sugerido por el Papa Benedicto XVI a propósito del Concilio y entonces continuar  hablando de dos Doctrinas Sociales, una preconciliar y una postconciliar, impidiendo así a los fieles de llamar a una Doctrina Social de la Iglesia vista en su totalidad y plenamente inserida en la tradición; la debilidad y la extemporaneidad con la cual se dedica a la Doctrina Social de la Iglesia, que conoce alternativamente períodos de recuperació y de abandono; la secularización de la Doctrina Social de la Iglesia que frecuentemente, con la excusa de ser un instrumento de confrontación laico con todos, es presentada como una moral humana, una sabiduría de este mundo con la pèrdida de la verdadera razón de ser, que es la gloria de Dios; la intelectualización de la Doctrina Social de la Iglesia, hecha objeto únicamente de convenios entre expertos y transmitida no a la base de la comunidad eclesial en modo sistemático es vitalmente conexo con los recorridos de formación y testimonio cristiano.

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