Pbro. Pedro Ossandón B.; La Pastoral Orgánica y la Animación Bíblica de la Pastoral: Un diálogo creciente

 “En la medida que cada uno ama a la Iglesia de Cristo, posee al Espíritu Santo.”

San Agustín.

Introducción.

 

Desde la eclesiología de comunión del Concilio Vaticano II y del magisterio latinoamericano, se ha querido renovar la tarea evangelizadora con una actualizada Pastoral Orgánica. Ella es expresión de la realidad teológica de la Iglesia como Cuerpo de Cristo: el Verbo encarnado que nos participa, por su Misterio Pascual, de la vida trinitaria, como Pueblo de Dios al servicio liberador del mundo.

 

La Exhortación Apostólica de S.S. Juan Pablo II, “Ecclesia in America”, nos señala que la tarea de la Iglesia en nuestro continente consiste en encontrarnos con Cristo vivo, camino de conversión, de comunión y participación y de compromiso solidario por la justicia social. Trilogía que proviene de la eclesiología del Vaticano II, donde la Iglesia se entiende como Misterio, Comunión y Misión.

 

Desde este marco global, la renovada Pastoral Orgánica viene a plasmar estos propósitos que arrancan desde la identidad y la misión de la Iglesia de siempre y para nuestros tiempos.

 

Empeño que nos invita a integrar todo lo que somos y hacemos en la Persona misma de Jesús y de su Cuerpo, la Iglesia, en quien la Pastoral Orgánica se reconoce, organiza y entrega.

 

Por lo tanto, la Animación Bíblica de la Pastoral, como todas las demás dimensiones, funciones, tareas y personas de la acción evangelizadora, se preocupará tanto de integrarse como diferenciarse del conjunto para entregar lo propio. Cuidando que nada ni nadie quede excluido o disminuido y procurando que su aporte pueda enriquecer a todos. Su rol específico se comprende en la diversidad y en la armonía con todo el organismo vivo.

 

A.-        La Pastoral Orgánica se reconoce en Cristo y en su Cuerpo, la Iglesia.

 

1.- Es Orgánica en primera instancia porque muestra un organismo vivo, que tiene espíritu y habla. Es el signo sensible y eficaz de la Persona de Jesús en la persona del creyente, en la comunidad eclesial y para el anuncio del Reino de Dios. Y, en segunda instancia, siempre al servicio de la anterior, es organizada en una renovada planificación estratégica.

 

2.- Ella se mira en la triple ministerialidad de Cristo, quien es Sacerdote, Profeta y Pastor. Desde esta identidad se organizan y se entregan toda las dimensiones y funciones de la acción pastoral.

 

La Iglesia, como toda unidad pastoral, diversifica la acción evangelizadora desde esta identidad y tarea que nos señalan los tres rasgos de la Persona de Jesús. Es profética, en el sentido que testimonia y enseña la Palabra de Dios; es sacerdotal, en el sentido que santifica y libera, en el Misterio Pascual de Cristo, la vida y la historia del Pueblo de Dios; es pastoral, en el sentido que convoca, organiza y envía a la comunidad y en el sentido que dignifica a los pobres y sufrientes.

 

4.- Todos los creyentes y toda la Iglesia realizan siempre en cada una de sus actitudes y acciones todos estos rasgos de la Persona de Jesús. Cosa que no nos impide las acentuaciones, las especialidades y las diversas comisiones. Que la Animación Bíblica de la Pastoral actúe siempre en toda la acción evangelizadora no nos exime de la necesidad de contar con personas y organismos especializados en todos los niveles de la estructura eclesial.

 

5.- Se trata de encontrarnos con Cristo vivo y de ser un solo Cuerpo y un solo Espíritu con Él y su Cuerpo, la Iglesia, para el servicio del mundo. De tal modo que sea Él mismo el que hable y actúe en y desde todas las unidades pastorales de la comunidad eclesial.

 

6.- La renovada Pastoral Orgánica nos ayudará, en definitiva, a contemplar el Rostro de Cristo y de caminar desde Cristo para ser testigos del amor de Dios en este nuevo milenio que iniciamos. (Cf. NMI 43). Camino de conversión, de comunión y de solidaridad.

 

B.-        La Pastoral Orgánica se organiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo.

 

1.- La Pastoral Orgánica se organiza desde los rasgos y las actitudes del mismo Jesús; quien se nos da gratuitamente, don del Padre; despierta en nosotros confianza; se compromete con toda mi persona; se sacrifica y se dona por mí hasta desaparecer; me hace nacer de nuevo por la fuerza de su Misterio Pascual que me perdona y dignifica para enviarme al servicio del Reino. Todo para recrear en mí las relaciones fundamentales: con Dios, con los demás, conmigo mismo y con toda la creación. Mientras más me relaciono, más persona soy. Soy definitivamente en comunión trinitaria.

 

2.- La Pastoral Orgánica, entonces, se organiza desde el interés real por el otro, del escuchar y valorar lo que el otro es y hace, gratuitamente, porque sí. Crece cuando me abro a la vida, la historia y las iniciativas del otro para escuchar juntos lo que Dios quiere decirnos y hacer con nosotros y cuando ofrezco todo lo que soy y hago. El que hace y propone es en definitiva un discípulo. El discípulo es aquel que busca al Maestro dondequiera éste se encuentre y aprende de él dondequiera que le hable. Más allá de mis fronteras e intereses. Más acá de mí mismo.

 

3.- Hacer Pastoral Orgánica es hacer un itinerario espiritual-comunitario-misionero. Porque la Iglesia es misterio, comunión, misión. Hoy entendemos mejor que la organización pastoral es propia también de la alta mística, porque ella es tal si nos ayuda a todos a encontrarnos con Cristo y si la comunidad, dejándose enseñar a cultivar una sana fraternidad, se hace más sacramento misionero y liberador de Cristo en el mundo.

 

4.- La espiritualidad propia de esta pastoral es, podríamos decir, subversiva. Ella atenta contra el orden establecido, pues va contra la corriente del individualismo, el éxito por el éxito, la prepotencia ambiental y la indiferencia o descalificación del otro, Va en contra de todo autoritarismo sectario y de todo tipo de exclusión. Lo hace porque se interesa por todos, no deja a nadie afuera, se preocupa de que todos puedan ser protagonistas corresponsables, incorpora todas las ideas, se alegra, celebra y hace propias las iniciativas de otros, aún a costa de abandonar la propia iniciativa si el discernimiento cristiano así lo requiere. Sabe dar las gracias, pedir ayuda y pedir perdón cuantas veces sea necesario. Procura que la diferencia de los roles no disminuya la dignidad de nadie y piensa como Dios y no como los hombres.

 

5.- El proceso de planificación estratégica se inicia siempre y se desarrolla en un continuo discernimiento de la Palabra de Dios en el aquí y ahora. La Animación Bíblica de la Pastoral tiene aquí un aporte permanente y creativo. La comunidad no puede alimentarse, celebrar el paso de Dios por su vida, compartir y enseñar lo que recibe, anunciar las buenas noticias del Evangelio de Jesús, si no aprende a discernir, en diálogo amoroso, la Palabra de Dios siempre viva, única y nueva.

 

6.- En este empeño de discernir en comunión el plan evangelizador, trabajar coordinadamente y recrear la evangelización en sus métodos, en sus expresiones y en su ardor, se quiere enriquecer el aporte de todas las comisiones especializadas. No se trata de eliminar, sino de integrar y renovar en función de una acción evangelizadora que debe estar en un continuo dinamismo de evaluación y capacidad de reacción.

 

7.- La Pastoral orgánica es colegiada y subsidaria. El servicio al pueblo se hace siempre con otros, sin excluir a nadie y en el generoso compartir de los dones y recursos para que todos puedan ser adultos y protagonistas en la transformación del mundo. No puede desarrollarse sin los consejos pastorales diocesanos, parroquiales y ambientales. Necesita de comisiones nacionales de las respectivas conferencias episcopales y de una fuerte coordinación con las instancias especializadas del CELAM, en nuestro caso, de los organismos internacionales autorizados y de la Santa Sede.

 

C.-        La pastoral Orgánica se entrega con Cristo.

 

1.- La Pastoral Orgánica se nutre desde la espiritualidad de comunión, razón por la cual nos exige para los tiempos actuales un cambio de mentalidad y una conversión radical de vida. Se trata de dejar que Cristo nos transforme y lo dejemos recorrer el camino del hombre, humanizándonos y dignificándonos.

 

2.- El gran desafío es hacer de la Iglesia “la casa y la escuela de comunión” (NMI 43). La que significa, ante todo, una mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros y en los hermanos. Es la capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad del Cuerpo Místico y, por tanto, como uno que me pertenece, para saber compartir sus alegrías y sufrimientos, para intuir sus deseos y atender sus necesidades y para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Es también, ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un ‘don para mí’. Es saber dar espacio al hermano llevando mutuamente la carga de los otros. (ibid.)

 

“No nos hagamos ilusiones, nos dice Juan Pablo II: sin este camino espiritual, de poco servirán los instrumentos externos de la comunión. Se convertirán en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento.” (ibid.)

 

3.- Esta espiritualidad de comunión cuenta con la pedagogía del encuentro porque es Jesús mismo el que sale a nuestro encuentro. Esto nos exige que hagamos pastoral desde la primacía de la gracia, en el don de la integración al Pueblo de Dios, siempre por el camino del diálogo y con un testimonio convincente. La plenitud del encuentro entre las personas, las culturas y los pueblos, lo aprendemos a cultivar desde la contemplación del Rostro de Cristo, caminando desde Cristo y siendo testigos de su amor.

 

4.- La pedagogía del encuentro tiene su corazón en la pedagogía de la santidad. Es el camino de todo aquel que hace pastoral en el Cuerpo vivo de Cristo. (LG 40 y NMI 30-31). Camino que se hace cultivando relaciones humanas al modo de la Trinidad. La santidad, en definitiva pasa – el paso del Misterio Pascual – por la relación con el otro y con Dios. Es el desafío de la relación de amor en comunidad para el servicio del mundo.

 

5.- Por este camino podemos ayudarnos a pasar de una pastoral fragmentada a una integrada. De la departamentalización a la armonía orgánica del Cuerpo eclesial. Así estamos transitando de una pastoral de cristiandad a una pastoral de la Encarnación y de la evangelización de las culturas. Iglesia servidora de Cristo y del hombre. La que colabora en la transformación del mundo para construir un Reino de justicia y de paz.

 

Con el Concilio Vaticano II nacieron las especializaciones en lo que se llama la Pastoral de Conjunto. Con los años, ella, con toda la riqueza de su aporte – el que no queremos perder – nos llevó a una fragmentación. La coordinación apenas se daba por la vía de la información.

 

Hoy está naciendo la pastoral Orgánica, la que quiere cultivar el camino del diálogo, compartir los criterios y opciones pastorales, programar colegiadamente y seguir cultivando las especializaciones. (Cf. R.P. Mario Borello).

 

6.- Entonces, los campos o dimensiones de toda acción evangelizadora se reconocen en la triple ministerialidad de Cristo, sacerdote, profeta y pastor. Dimensión litúrgica, kerygmática y de koinonía. Iglesia que santifica, enseña y testimonia, convoca y cuida al rebaño del pastor, sobre todo a la oveja perdida y a la herida.

 

7.- La Animación Bíblica de la Pastoral colabora en todas las funciones de la evangelización. En un círculo continuo, la Palabra de Dios es anunciada: la misión; es enseñada: la catequesis; es celebrada: los sacramentos; es transformadora: la metanoia; es relacionada: la comunidad; es testimoniada: el apostolado. Es amable: la pastoral bíblica.

 

Conclusión.

 

Siguiendo siempre las cuatro constituciones dogmáticas del Concilio Vaticano II, podemos hilar su enseñanza de la siguiente manera: Dios, por Cristo, el Verbo encarnado (DV), salva al hombre, la persona y su cultura (GS), en una comunidad, la Iglesia (LG), por medio de signos eficaces de salvación liberadora (SC).

 

La Iglesia, misterio revelado, comunión participada y misión encomendada por Cristo, quiere realizar su acción evangelizadora de una manera integrada y armónica. Con una espiritualidad de comunión que cuenta con la pedagogía del encuentro que Jesús nos enseña a recibir y recrear su santidad en la persona y el Pueblo de Dios. Lo quiere hacer con el mismo estilo de su Pastor, colegiada y subsidiaramente, convocando y delegando responsabilidades. Es la renovada Pastoral Orgánica.

 

La Animación Bíblica de la Pastoral es un órgano vivo del Cuerpo eclesial. Tiene una estructura propia, con personal especializado, un proyecto de trabajo y una planificación propia. Con presencia en todos los niveles de las unidades pastorales.

 

Ella se coordina y se programa con todas las demás instancias u organismos organizados de la Iglesia local, regional y universal. Apoya a todos los agentes evangelizadores con sencillez, gozo y generosidad.

 

 

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