Francisco García Bazán, Jesús el nazareno y los primeros cristianos, Lumen

Francisco GARCÍA BAZÁN, Jesús el nazareno y los primeros cristianos. Un enfoque desde la historia y la fenomenología
de las religiones, Lumen, Buenos Aires, 2006; 320 pág.; ISBN:987-00-0642-6.
Desde la comprensión del sentido universal de los hechos religiosos al que se aplica el estudio de tales fenómenos cuya
determinación fundamental radica en la relación constitutiva de éstos a partir de lo sagrado, puede suscitarse una investigación
histórico-conceptual en torno a la figura de Jesús el Nazareno como el Cristo histórico. En este sentido, el calificativo Cristo
histórico que presenta la unión entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe en los primerísimos tiempos cristianos, permite
un estudio referencial con respecto a su persona y a su ambiente inmediato -familiar y discipular-, a fin de dilucidar las proyecciones comunitarias que su actitud y enseñanzas abrieron para el cristianismo naciente. A esta tarea se ha dedicado afanosamente el Dr. García Bazán en el presente trabajo, y con ello se une al cúmulo de estudios sobre Jesús de Nazaret y su entorno histórico-social que han aparecido recientemente. Junto con las diversas publicaciones que se han realizado en Alemania,
Estados Unidos, Francia e Italia, han surgido, además, los resultados de las investigaciones de las palabras directas de Jesús del
llamado Evangelio Q, hipotética fuente original subyacente a los evangelios de Mateo y Lucas, como así también las actas de
valiosos congresos internacionales sobre el judeocristianismo y el gnosticismo. Efectivamente, con estos nuevos horizontes
de entendimiento del fenómeno del cristianismo primitivo, se podría ingresar en los variados niveles de comprensión que encierran.
Si bien las diversas investigaciones que se han llevado a cabo en torno a la figura de Jesús convergen todas hacia un mismo
fin de esclarecimiento: la determinación de la identidad y perfil del ser humano Jesús de Nazaret, el presente trabajo, en palabras
del Autor, “[…] somete a estudio crítico e interpretación de la investigación emprendida sobre los estudios de la figura
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Desde la comprensión del sentido universal de los hechos religiosos al que se aplica el estudio de tales fenómenos cuya determinación fundamental radica en la relación constitutiva de éstos a partir de lo sagrado, puede suscitarse una investigación histórico-conceptual en torno a la figura de Jesús el Nazareno como el Cristo histórico. En este sentido, el calificativo Cristo  histórico que presenta la unión entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe en los primerísimos tiempos cristianos, permite un estudio referencial con respecto a su persona y a su ambiente inmediato -familiar y discipular-, a fin de dilucidar las proyecciones comunitarias que su actitud y enseñanzas abrieron para el cristianismo naciente. A esta tarea se ha dedicado afanosamente el Dr. García Bazán en el presente trabajo, y con ello se une al cúmulo de estudios sobre Jesús de Nazaret y su entorno histórico-social que han aparecido recientemente. Junto con las diversas publicaciones que se han realizado en Alemania, Estados Unidos, Francia e Italia, han surgido, además, los resultados de las investigaciones de las palabras directas de Jesús del llamado Evangelio Q, hipotética fuente original subyacente a los evangelios de Mateo y Lucas, como así también las actas de valiosos congresos internacionales sobre el judeocristianismo y el gnosticismo. Efectivamente, con estos nuevos horizontes de entendimiento del fenómeno del cristianismo primitivo, se podría ingresar en los variados niveles de comprensión que encierran.
Si bien las diversas investigaciones que se han llevado a cabo en torno a la figura de Jesús convergen todas hacia un mismo
fin de esclarecimiento: la determinación de la identidad y perfil del ser humano Jesús de Nazaret, el presente trabajo, en palabras
del Autor, “[…] somete a estudio crítico e interpretación de la investigación emprendida sobre los estudios de la figura
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de Jesús y los primeros cristianos, apoyándose en la documentación científica a disposición sopesada e integrada tanto de las
fuentes y testimonios que provienen de los escritos canónicos como extracanónicos.” (p. 7-8). En este sentido, es de destacar
tanto la importante amplitud que reviste el conjunto de fuentes que el Autor ha trabajado, como la disposición del desarrollo
teórico del contenido de su obra en donde se compagina literatura judía, manuscritos de Qumrán, escritos judeocristianos,
textos apócrifos del Antiguo y Nuevo Testamento y de la biblioteca de Nag Hammadi, como así también las investigaciones
sobre los libros del Antiguo Testamento en hebreo y griego, las paráfrasis aramaicas del AT, los cuatro evangelios y la literatura
de los escritores eclesiásticos de la Patrística antigua. García Bazán organiza su estudio en cuatro partes desde las
cuales va examinando detenidamente los diferentes nudos temáticos que hacen a la investigación de la figura y ambiente
de Jesús, anteriormente mencionados, por medio del sondeo de los testimonios que nos han llegado a través de la tradición canónica cotejados juntamente con aquellos que salen a la luz en los documentos apócrifos o en los que pertenecen a la corriente
gnóstico-sapiencial. Partiendo del hecho de que el contenido intelectual de los dos primeros siglos del cristianismo “ha
llegado a Occidente escrito con un sesgo eminentemente heresiológico” (p. 313), prueba de ello es el sello personal que ha
impreso Ireneo de Lyon con su Adversus haereses en la producción catequética posterior, se puede avanzar en este punto con
nuevos elementos interpretativos si se indaga atentamente que San Justino, como el precursor de la filosofía cristiana, tiene en
cuenta implícitamente “[…] el pensamiento de aquellos especulativos a quienes llama “herejes”, en su mayoría gnósticos,
para condenar sus doctrinas e impedir que se los confunda con quienes está convencido de que son los auténticos cristianos” (p.
259). El Autor afirma que si se compara la enseñanza de Justino sobre la filosofía cristiana con pasajes de los textos gnósticos de
Nag Hammadi, se advierte que, en oportunidades, su lengu representantes del cristianismo católico, aunque el significado
de sus palabras es diferente de los primeros.
Por otra parte, de los años de existencia de los cristianos que se sitúan con anterioridad al año 55, fecha en que Pablo de Tarso
escribe a los Corintios, poco se dice explícitamente. Los testigos que con certeza han sido protagonistas de este proceso son los
familiares y primeros discípulos de Jesús, quienes han vivenciado sus apariciones posteriores a la muerte física, con respecto a
las cuales coinciden protocatólicos, judeocristianos y gnósticos, varones y mujeres, y que han fundado, luego de esparcirse por
sus medios geográficos naturales, comunidades cristianas anteriores a Pablo.
De este modo, a lo largo de un desarrollo dilatado en materia de análisis exegético-literario, se va desplegando el presente
volumen como un cuerpo armónicamente dispuesto en lo que hace al estudio de la denominación Jesús, el Cristo realizada
por Flavio Josefo, historiador no cristiano (I parte); a las consideraciones acerca la familia, los discípulos y discípulas de Jesús
(II parte); a las proyecciones comunitarias respecto de los principios teóricos acerca de la doctrina del mal en los primeros
cristianos, la fenomenología del ascetismo y cristianismo primitivo, la ética del matrimonio y la sexualidad, como así también
las irradiaciones del mito del andrógino en los presupuestos antropológicos del cristianismo esotérico (III parte). La última
parte está orientada a considerar algunos rastros primitivos de filosofía cristiana en el Evangelio de Tomás que delata una filosofía de origen sapiencial y alcance metafísico diferente de la platónico-pitagorizante pero asimismo diversa del pensamiento
católico. En síntesis, el Autor asevera que “[…] subyaciendo a estas creencias, se ocultan las capas de un protocristianismo
desde el que el cristianismo histórico habitual, que conserva una memoria que no se debería llamar “colectiva”, sino “colectivizada”, ha emergido” (p. 40).
Este trabajo de García Bazán es un estudio riguroso acerca de la reflexión de los presupuestos especulativos y representativos
del fenómeno complejo del cristianismo naciente, cuya puerta 163 representantes del cristianismo católico, aunque el significado
de sus palabras es diferente de los primeros.
Por otra parte, de los años de existencia de los cristianos que se sitúan con anterioridad al año 55, fecha en que Pablo de Tarso
escribe a los Corintios, poco se dice explícitamente. Los testigos que con certeza han sido protagonistas de este proceso son los
familiares y primeros discípulos de Jesús, quienes han vivenciado sus apariciones posteriores a la muerte física, con respecto a
las cuales coinciden protocatólicos, judeocristianos y gnósticos, varones y mujeres, y que han fundado, luego de esparcirse por
sus medios geográficos naturales, comunidades cristianas anteriores a Pablo.
De este modo, a lo largo de un desarrollo dilatado en materia de análisis exegético-literario, se va desplegando el presente
volumen como un cuerpo armónicamente dispuesto en lo que hace al estudio de la denominación Jesús, el Cristo realizada
por Flavio Josefo, historiador no cristiano (I parte); a las consideraciones acerca la familia, los discípulos y discípulas de Jesús
(II parte); a las proyecciones comunitarias respecto de los principios teóricos acerca de la doctrina del mal en los primeros
cristianos, la fenomenología del ascetismo y cristianismo primitivo, la ética del matrimonio y la sexualidad, como así también
las irradiaciones del mito del andrógino en los presupuestos antropológicos del cristianismo esotérico (III parte). La última
parte está orientada a considerar algunos rastros primitivos de filosofía cristiana en el Evangelio de Tomás que delata una filosofía de origen sapiencial y alcance metafísico diferente de la platónico-pitagorizante pero asimismo diversa del pensamiento
católico. En síntesis, el Autor asevera que “[…] subyaciendo a estas creencias, se ocultan las capas de un protocristianismo
desde el que el cristianismo histórico habitual, que conserva una memoria que no se debería llamar “colectiva”, sino “colectivizada”, ha emergido” (p. 40).
Este trabajo de García Bazán es un estudio riguroso acerca de la reflexión de los presupuestos especulativos y representativos
del fenómeno complejo del cristianismo naciente, cuya puerta 163 de acceso debe atender a los textos que nos llegan de la corriente gnóstico-sapiencial que combinan y conjugan un estrato tradicional de dichos sapienciales de Jesús con una reflexión doctrinal y una incipiente práctica, ambas secretas, de sentido gnóstico.
Desde este círculo de interpretación de la transferencia de los diversos contenidos doctrinales en la línea de la sabiduría sin
cortes, se explicitaría adecuada e íntegramente un conocimiento cabal de los grupos e interpretaciones doctrinales que se remontan a los comienzos cristianos en la misma Palestina.
Fernando Martin De Blassi

http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/3800/09-de-blassi-scripta-v2-n2.pdf

Jesús el Nazareno

Primera parte: El Cristo histórico

I: La fenomenología de la religión y la noticia del historiador Flavio Josefo sobre Jesús el Cristo

II: La resurrección de Jesús el Nazareno examinada fenomenológicamente

Segunda parte: Jesús, la familia, discípulas y discípulos

III: los parientes de Jesús

IV: Jesús y las mujeres

Tercera parte: proyecciones comunitarias

V: Los males y el mal en la antigüedad tardía y los orígenes cristianos

VI: Fenomenología del ascetismo y cristianismo primitivo

VII: Matrimonio y ética de la sexualidad en el temprano cristianismo: protocatólicos, encratitas y gnósticos

Cuarta parte: hacia el futuro

IX: rastros primitivos de filosofía cristiana: el Evangelio de Tomás y su base gnóstico-sapiencial

 

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