C.E.A., Elementos de Teología y Pastoral Litúrgica, CEA

SC7: “con razón se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo” Debemos poner nuestros ojos en Jesucristo el Señor, nuestro Redentor. Tratar de recordar lo que realizó el Verbo Encarnado. El porqué de su venida y el sentido profundo de su misión. En Él los hombres se reconcilian con Dios. El es el “Mediador entre Dios y los hombres” 1 Tim 2,5

En la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, que fuera el primero de los Documentos aprobados y promulgados en esa Magna Asamblea de la Iglesia (4/12/1963), se manifiesta en el primero de sus artículos:

«Este Sacrosanto Concilio se propone acrecentar de día en día, entre los fieles, la vida cristiana; adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio; promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo, y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia. Por eso cree que le corresponde, de un modo particular, proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia».

Conviene analizar brevísimamente estos conceptos fundamentales. Ante todo y porque fue el primero de los Documentos aprobados en el Concilio, hay como una declaración de los fines u objetivos que el Concilio se proponía y que, luego de algunas vacilaciones habidas durante la primera etapa (a causa de la multiplicidad de asuntos presentados) quedaban bien precisos en la mente de los Padres Conciliares.

Estos fines son cuatro:
—Acrecentar de día en día la vida cristiana de los fieles.
—Adaptar mejor al tiempo presente ciertas instituciones eclesiales en las que el tiempo puede haber causado cierto perjuicio.
Estos dos fines podrían denominarse como «hacia adentro» de la misma Iglesia ya que miran a aspectos «internos».
Y otros dos fines que podrían denominarse «hacia afuera» de la Iglesia misma:
—Lograr la re-unificación de todos los fieles que creen en Cristo (labor ecuménica).
—Y dar intensidad a la obra de evangelización por la que los que todavía no creen lleguen al conocimiento de Cristo Salvador.

Estos cuatro objetivos en los que la Iglesia está comprometida desde la finalización del Concilio son bien conocidos y es necesario tenerlos siempre muy presentes para poder orientar los trabajos todos de los cristianos del tiempo actual, a su consecución.

Pero sobre lo que es preciso poner atención aquí, es sobre la segunda frase del citado artículo. Porque allí, luego de manifestar esos propósitos esenciales, el Concilio concluye expresando:

«Por eso cree —es decir: están los Padres Conciliares firmemente convencidos— que le corresponde proveer a la reforma y fomento de
de la Liturgia.»

Si no comprendiéramos bien la importancia de la Liturgia (que es el cometido de este trabajo) podría parecer extraña tal afirmación. Porque el Concilio viene a decir que, para lograr aquellas cuatro finalidades mencionadas, hay que lograr que la Liturgia.sea reformada y fomentada…Por tanto: La Liturgia es vista como un medio necesario, indispensable, para conquistar aquellos objetivos. ¡Muy importante debe ser, pues, una actividad de la Iglesia que tiene tales frutos y resultados!

Y esa importancia es la que el mismo Concilio se encarga de explicar en el artículo 2 del mismo Documento que convendrá transcribir para que sea conocido o recordado:

«En efecto, la Liturgia, por cuyo medio se ejerce la obra de nuestra Redención, sobre todo en el divino Sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su su vida y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza de la Verdadera Iglesia. (…) Por eso, al edificar día a día a los que están dentro, para ser Templo santo del Señor y morada de Dios en el Espíritu (…) la Liturgia robustece también admirablemente sus fuerzas para predicar a Cristo y presentar así a la Iglesia a los que están fuera, como signo levantado en medio de las naciones, para que debajo de él se congreguen en la unidad los hijos de Dios que están dispersos hasta que haya un solo rebaño y un solo Pastor»

De aquí podemos fácilmente entender la categórica afirmación del artículo 43, que nos puede servir como para discernir qué docilidad presentamos a las mociones del Espíritu Santo. Porque allí se dice:

«El celo por promover y reformar la Sagrada Liturgia se considera, con razón, como un signo de las disposiciones providenciales de Dios sobre nuestro tiempo; como el paso del Espíritu Santo por su Iglesia. Y da un sello característico a su vida e incluso a todo el pensamiento y la acción religiosa de nuestra época»

Lo que podemos completar, para concluir esta introducción, citando nuevamente esa Constitución Conciliar (cuya lectura completa, atenta y repetida no está demás recomendar a todos nuestros lectores) en cuyo artículo 14 se dice que:

«La Liturgia es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el Espíritu verdaderamente cristiano»

Conviene advertir: «Fuente primaria y necesaria», no hay otra antes ni se puede prescindir de ella como si fuera opcional, libre. Y además, de ella se recibe «El espíritu verdaderamente cristiano». «Verdaderamente cristiano»: la Liturgia participada, vivida, comprometedora, es la única raíz de la autenticidad cristiana que corresponde a nuestra vocación.

INDICE
PRIMERA PARTE, PRINCIPIOS GENERALES
Introducción
I- ¿Qué es la Liturgia?
II- La participación en la Liturgia . . .•.
III- La reforma litúrgica
IV- La Santa Misa
V- El culto eucarístico fuera de la Misa. . . .
VI- La Liturgia de las Horas
VII- El domingo
VIII- El Año Litúrgico
IX- Los demás sacramentos
X- Los sacramentales
XI- Las celebraciones de la Palabra de Dios.
XII- La música en la Liturgia
XIII- El altar
XIV- El templo cristiano
Epílogo
SEGUNDA PARTE, SUGERENCIAS PRACTICAS PARA CONTINUAR LA REFORMA Y LA RENOVACION LITURGICAS
I- El equipo parroquial de Liturgia
II- Para qué sirven la reforma y la renovación litúrgicas posteriores al II Concilio Vaticano
III- Lo mandado y lo prohibido en la Liturgia
IV- Las experiencias y adaptaciones litúrgicas . . .
V- La adaptación del templo
VI- Cómo intensificar la participación activa en la Eucaristía
VII- La celebración de bautismos de niños
VIII- Las celebraciones del matrimonio
IX- La Misa con niños
X- Composición de guiones
TERCERA PARTE, ALGUNOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LA MISA CON JOVENES
Presentación
Algunos aspectos a tener en cuenta en la Misa con jóvenes

Elementos de teología y pastoral litúrgica

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